miércoles, 14 de noviembre de 2007

Pausa, por favor.

Como le decía el otro día a mi estimada Vanmar, he llegado a un punto en el que, a modo de resumen, mi gran ambición se ha convertido en no ambicionar nada. Ya sé que esto puede resultar no más que un juego de palabras, nada, algo o muy pretencioso, pero firmemente lo creo así.

Según he comentado en otras ocasiones y tras diversas lecturas y años vividos, me doy cuenta de que todo aquello que anhelo hasta un punto de ocasionarme turbación, no es positivo para mí; de hecho, cuando alguna vez alcanzo aquel objeto de mi deseo, raro es que no me sienta al poco tiempo desencantado o puede que incluso aburrido, o simplemente mi cabeza establezca un próximo objetivo hacia el cual dirigir mis esfuerzos, hacia donde apuntar otra vez. Pareciera que se tratara de un juego, pero no lo es en absoluto, ni me hace ninguna gracia; antes al contrario esta actitud creo que es el germen de la infelicidad. Nunca llego a resaltar ni disfrutar como se merece todo lo que con mucho esfuerzo he llegado a conseguir; en seguida lo incorporo al baúl de lo "ya conseguido" y por tanto, amortizado desde su exitosa génesis misma.


Pues bien, cuanto más relajo esa tendencia inequívoca hacia ambicionar cosas, entiéndase por aquellas objetos materiales (un coche, una casa, una moto, un viaje, etc.), inmateriales (un afecto, una pasión, alguna señal de alguien, un suceso ajeno, etc.) o de otro tipo, más me acerco a ese estado de paz y sosiego, de tranquilidad interior, pues no exijo ni me exijo nada, no espero ni desespero; solamente intento ser lo más consecuente y sincero conmigo mismo, valorando todo lo que ya tengo, que bien pensando, no es poco, aunque lo material pudiera caber en una maleta.


Algunos pensarán que eso significa no tener ningún tipo de ilusión o de ensueño, de olvidarme de todo el idealismo posible y convertirme en un ser pragmático y nada soñador; es posible que pueda entenderse así. Pero también debe interpretarse como alcanzar un estado de aceptación de la realidad, del realismo más puro y genuino, con todo lo bello que puede ese escenario ofrecerme, aquellas cosas que siempre repito como ver amanecer, escuchar el sonido de la naturaleza, leer un buen libro, degustar un aperitivo frugal, escribir unas líneas nacidas de dentro y que otros seres las conozcan, interpretar una vieja canción a la guitarra, compartir instantes aunque sean fugaces con alguien que te importe, incluso no estando a su lado, en definitiva, valorando todo aquello que podemos tener solamente extendiendo las manos, abriendo los ojos y desplegando nuestras orejas, verdes, como decía aquel poema de Gianni Rodari que un día plasmé en este blog que hablaba sobre la importancia de escuchar y observar.


También podría parecer la anterior una postura estática, de dejarse llevar y no actuar. Puede ser de nuevo cierto, pero cada vez me fijo más en que la gente que veo feliz no es aquella que tiene muchas cosas, grandes trabajos, montones de compromisos sociales, viajes o acontecimientos deslumbrantes, dinero entrando y saliendo a espuertas, amplias ambiciones. Qué va, a todos esos les veo más bien muy perdidos, permanentemente ocupados en mil cosas, estresados, sin tiempo para ellos, siquiera para disfrutar de lo que están haciendo. Como ver una película a cámara rápida, aunque sea bonita.



Yo prefiero vivir a cámara lenta, incluso darle al pause de vez en cuando. Pararme, o que me paren. Detenerme, o que me detengan. Perderme, o que me pierdan. Olvidarme, o que me olviden...
Que ya me encontraré yo solo, o con la ayuda de alguien cercano de mi total estima, que respire y respete mi mismo aire.
Que disfrute del espíritu libre y romántico de Raphaël, sin perturbarle; que tampoco desee nada que tenga la tentación de intentar conseguir.


(Será porque veo a mi alrededor muchas almas como la mía que deambulan en su tristeza otoñal cerca de aquí y en el fondo me siento identificado... Lo siento; seguro que mañana volveré más soñador).

7 comentarios:

Adriana dijo...

hay segundos que no deberían terminar, hay instantes que deberían ser eternidad. Ahi es donde me provoca ponerle pausa a la vida, pero sinceramente en estos momentos quisiera adelantarla.
Ojala mañana estemos mejor, por ahora tratemos de disfrutar el presente.

Gambutrol dijo...

Bueno bueno... esto en teoría daría mucho de que hablar pero la verdad es que tú te lo guisas y tú te lo comes.

Primero planteas la idea, y después va y dices: pero podríais pensar esto.. (y lo desenvuelves) y por si fuera poco también va y dices: O también podríais pensar esto otro... (t lo desenvuelves).
Y al final te haces una conclusión.

Y ahora ¿qué te digo?.. si tú solo te lo has dicho todo...

Nada... pues eso, que espero que mañana estés mejor.

Ah una cosa... es la primera vez en mi vida que veo la palabra "Frugal", creo que es así que la he visto por ahí...

Bueno, que me despido, ala adiós, hasta pronto

ojosmiel dijo...

¿te has leido "el alquimista"?trata un poco de esto, de realizar la Leyenda Personal , q es como lo llama Coelho en su libro.Es q justamnte es el libro q te dije q me he empezado a leer,y qué casualidad q comentas esto tú.
En el libro,uno de los personajes tiene como sueño y como obligación religiosa, ir a la Meca, pero dice q no quiere ir porq es la ilsión por la q se levanta cada día, y tiene miedo de cumplirla y que después no encuentre ilusión por la que vivir la vida.Quizás cuando realizas uno de tus sueños u objetivos te paso algo como eso,como q al haberlo realizado se le haya ido la ilusión a la cosa q ahs hexo, y neceszitas estar en constante busqueda de cosas por ahcer o sueños q realizar.puede q me equivoque...

¿sabes?quizás te centras demasiado en alcanzar el final al q aspiras, sin saborear el PROCESO.Con esto quiero decir q quizas el final sería más dulce y satisfactorio para ti, si te fijases más en lo q ocurre mientras lo llevas a coba,mientras lo intentas alcanzar en el día a día.

un abrazo, y mucho animo:)te entiendo,yo tb me siento así muchos días, quizás son épocas o días,pero duelen,verdad?Por eso te he dicho todo eso,porq un dia me paré a pensar, y llegue a esa conclusión

eclipse de luna dijo...

Te entiendo perfectamente..a veces me he sentido asi, y en ocasiones me sigo sintiendo..prefiero dejar la vida pasar que atraparla por un sueño...
Hasta creo que nos parecemos...
Espero que no tardes en encontrar tu yo soñador
Un besito.Mar

Raphaël de Valentin dijo...

Gracias Adriana, Gambutrol, Ojosmiel y Mar por estar ahí conmigo, aunque a veces lo que cuente parezca poco animado... ;-D

Un abrazo.

vanmar dijo...

Solo he deseado dos cosas en mi vida, las dos se escapaban de mis manos, cosas que ningún ser humano podría conseguir y por supuesto no las conseguí. Nunca deseo nada y eso es motivo de crítica de muchos de los que me conocen o quieren mi felicidad. Supongo que por eso no me llena alcanzar logros, porque en realidad nunca lo fueron, porque en realidad nunca los deseé. Y no por eso no sueño con esos pequeños detalles que llenan mis días, hoy mientras tendía mis sábanas color vino en el patio, me reía a carcajadas con mi vecino sordo, que entiende lo que el viento quiere que entienda... me encanta.

No es dejarse llevar, estás actuando, estás eligiendo... y yo también pienso que así somos más felices.

El desconocido ya tiene la piel de zapa en sus manos y aun no se decide... hoy sabré si sale de la tienda con las manos en los bolsillos o con alas nuevas...

Sin querer perturbarte, a veces pienso que respiramos el mismo aire, ahí va, dentro de una botella: vanmar80@hotmail.com

Un abrazo Raphaël.

Raphaël de Valentin dijo...

Claro que respiramos el mismo aire, yo también lo veo hace tiempo, como ya sabrás. Me impresiona realmente la cercanía de tus comentarios, lo fácilmente que percibes todo lo que digo; no ha pasado inadvertido.

Tienes razón Vanmar con lo de que estoy eligiendo y que posiblemente así seamos más felices. Es casi filosofía oriental, no sé. Momentos que tiene la vida y ahora estoy en este.

A ver qué ocurre con esa piel de zapa. Ya me contarás.

He recibido tu botella, sé de tu naufragio y que no estoy solo. Desde ahora cuento contigo más si cabe.

Un abrazo afectuoso, Vanmar.